La guerra de la tortilla entre Estados Unidos y México

FOD AND ENVIRONMENT REPORTING NETWORK ‚ÄstAlexander Zaitchik, May 28, 2024

Una disputa comercial pone de relieve la soberan√≠a alimentaria, los transg√©nicos, un controvertido herbicida, la salud p√ļblica y el destino del ic√≥nico pan plano de ma√≠z blanco de M√©xico.

The U.S.-Mexico tortilla war. Food & Enviroment Reporting Network. The Nation. By Alexander Zaitchik, May 28, 2024. https://thefern.org/2024/05/the-u-s-mexico-tortilla-war/   artículo original en inglés

Ilustración antigua, de 1952, de un científico modificando genéticamente una planta de maíz. GraphicaArtis/Getty Images.

¬ŅTienen las naciones derecho a determinar sus propias pol√≠ticas alimentarias? ¬ŅPueden dictar leyes para salvaguardar la agricultura nacional, la salud p√ļblica, el medio ambiente y la integridad gen√©tica de la dieta nacional?

Si la soberan√≠a significa algo, la respuesta a estas preguntas es s√≠. Defender el suministro de alimentos es una antigua piedra angular del contrato social, consagrada en los pactos comerciales del siglo XXI, incluido el Acuerdo entre Estados Unidos, M√©xico y Canad√°, el sucesor del TLCAN. En diciembre de 2023, el presidente mexicano Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador invoc√≥ este derecho cuando prohibi√≥ el ma√≠z modificado gen√©ticamente para el consumo humano y elimin√≥ gradualmente el uso de glifosato, el herbicida caracter√≠stico del ma√≠z transg√©nico, que la Organizaci√≥n Mundial de la Salud califica de ‚Äúprobablemente cancer√≠geno para los humanos‚ÄĚ. La medida, dijo L√≥pez Obrador, era necesaria para garantizar los ‚Äúderechos de los mexicanos a la salud y a un medio ambiente sano, al ma√≠z nativo, [y] asegurar una alimentaci√≥n nutritiva, suficiente y de calidad‚ÄĚ.

Si el maíz transgénico y el glifosato plantean riesgos para la salud humana, como lo sugiere un creciente conjunto de investigaciones, entonces esos riesgos se magnifican en México, donde la dieta nacional gira en torno al maíz blanco mínimamente procesado, especialmente en la forma de su icónico pan plano, la tortilla. . La harina de maíz representa más del 60 por ciento de las calorías y proteínas diarias del mexicano promedio, lo que es aproximadamente 10 veces el promedio estadounidense y coloca a los mexicanos en un riesgo 10 veces mayor.

Una protesta contra el gigante biotecnológico estadounidense Monsanto (ahora Bayer) y el uso comercial de maíz genéticamente modificado, en la Secretaría de Economía en Ciudad de México, el 5 de noviembre de 2012. Foto de Pedro Pardo/AFP vía Getty Images.

La afirmaci√≥n de M√©xico de la soberan√≠a alimentaria no fue bien recibida en Washington, donde la administraci√≥n Biden se uni√≥ a la industria para quejarse. Bajo la enorme presi√≥n de su mayor socio comercial para rescindir el decreto, el gobierno de L√≥pez Obrador se ha mantenido firme; tambi√©n lo ha hecho la gran favorita en las elecciones presidenciales de junio en M√©xico, Claudia Sheinbaum, quien ¬†¬†firm√≥ un acuerdo¬†en abril con las organizaciones campesinas de M√©xico para mantener la prohibici√≥n del ma√≠z transg√©nico en los alimentos y reemplazar el glifosato con alternativas m√°s seguras. Incapaz de lograr que la Ciudad de M√©xico cambiara de rumbo, la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, present√≥ en agosto pasado una queja formal ante la secretar√≠a del Tratado entre Estados Unidos, M√©xico y Canad√° (T-MEC). Alega que el decreto de M√©xico constituye una violaci√≥n comercial que infringe los derechos sustitutivos de los agricultores y las empresas de biotecnolog√≠a estadounidenses. Describe las preocupaciones de M√©xico como ‚Äúpoco cient√≠ficas‚ÄĚ, sin mencionar los repetidos llamados de M√©xico a formar una comisi√≥n conjunta de investigaci√≥n para investigar el asunto.

Seg√ļn los estatutos del T-MEC, el caso ser√° juzgado por un consejo de tres jueces con experiencia en resoluci√≥n de disputas comerciales. Estados Unidos y M√©xico nominaron cada uno a un miembro, con el experto en comercio suizo Christian H√§berli como presidente. Se espera que la troika emita su fallo a finales de este a√Īo.

Pero cualquiera que sea su juicio, la disputa entre Estados Unidos y M√©xico ha puesto de relieve la creciente preocupaci√≥n global sobre la consolidaci√≥n de un sistema alimentario dominado por un pu√Īado de empresas biotecnol√≥gicas y qu√≠micas. El desaf√≠o de M√©xico tambi√©n ha reforzado su posici√≥n como l√≠der hemisf√©rico de un movimiento agroecol√≥gico que est√° ganando impulso en todo el sur global.

‚ÄúSi las empresas biotecnol√≥gicas derrotan al ma√≠z en su centro de origen, se animar√°n a hacer lo mismo en otros centros de origen‚ÄĚ, dijo Tania Monserrat T√©llez, organizadora de Sin Ma√≠z, No Hay Pa√≠s ), una coalici√≥n de grupos en M√©xico que apoyan la prohibici√≥n. ‚ÄúEstamos desafiando todo un modelo de producci√≥n que amenaza no s√≥lo a M√©xico, sino al mundo‚ÄĚ.

En M√©xico, el ma√≠z no es s√≥lo¬†un producto b√°sico, ni siquiera un alimento favorito o una fuente de prote√≠nas. Es fundamental para la identidad nacional y est√° profundamente arraigado en la cultura y los rituales. Los an√°logos m√°s cercanos (el trigo en los pa√≠ses de Europa, el arroz en Asia) palidecen frente a la importancia cultural y diet√©tica del ma√≠z en la tierra donde se domestic√≥ por primera vez. Su importancia se remonta a los primeros mitos mesoamericanos de la creaci√≥n protagonizados por dioses con mentalidad de ma√≠z. Los aztecas cre√≠an que el primer hombre fue el resultado de la donaci√≥n de ma√≠z cultivado por parte de Quetzalc√≥atl; En la historia maya, los primeros seres humanos espiritualmente aptos son elaborados a partir de semillas de ma√≠z despu√©s de intentos fallidos de utilizar madera y barro. A trav√©s de crecientes abismos de clase, las proclamas ind√≠genas de que ‚Äúel ma√≠z es nuestra sangre‚ÄĚ contin√ļan uniendo a los mexicanos como ‚Äúhombres del ma√≠z‚ÄĚ. Para demostrarlo, comen el equivalente a entre siete y diez tortillas al d√≠a, o 165 libras cada a√Īo.

Variedades de maíz mexicano en exhibición en un restaurante de la ciudad de Oaxaca. Foto de Omar Torres/AFP vía Getty Images.

Muchos argumentan que la amenaza de que el maíz transgénico contamine el preciado depósito genético de variedades nativas de México justificaría por sí sola su prohibición bajo los términos del T-MEC, que reconoce la autoridad de las naciones sobre su herencia cultural. La creciente literatura científica que reporta efectos adversos para la salud por el consumo de maíz transgénico, que a menudo está cubierto de residuos de glifosato, no hizo más que agravar la sensación de urgencia de México.

Esta urgencia se expres√≥ con mayor plenitud en enero, poco despu√©s de que se anunciara el decreto, en la forma de un¬†documento de 200 p√°ginas¬†que M√©xico envi√≥ a la secretar√≠a del USMC. Al explicar que ‚Äúel ma√≠z es parte fundamental del legado biocultural de M√©xico y est√° en continua evoluci√≥n gracias a las comunidades ind√≠genas y campesinas‚ÄĚ, describe la amenaza que la ‚Äúintrogresi√≥n transg√©nica‚ÄĚ representa para las variedades nativas en el suministro de alimentos. Luego pasa a la evidencia de los ‚Äúimpactos irrefutables‚ÄĚ que el ma√≠z transg√©nico y el glifosato tienen en la salud humana. Gran parte de esta secci√≥n se extrae de una¬†base de datos p√ļblica¬†de investigaciones acad√©micas que la agencia cient√≠fica de M√©xico mantiene desde 2020.

La sobria respuesta de M√©xico a la desestimaci√≥n por parte de Washington de sus preocupaciones como ‚Äúno cient√≠ficas‚ÄĚ deber√≠a interesar a los residentes de Estados Unidos y Canad√° (que est√° del lado de Estados Unidos en la disputa). En ambos pa√≠ses, casi todo el ma√≠z blanco y amarillo producido desde finales de la d√©cada de 1990 ha sido dise√Īado para producir las esporas bacterianas que dan su nombre al ‚Äúma√≠z Bt‚ÄĚ:¬†¬†Bacillus thuringiensis¬†. Lo que impide que importantes trazas de toxinas insecticidas entren en los suministros alimentarios de Estados Unidos y Canad√° es el predominio de aceites de ma√≠z y cereales altamente procesados, cuya producci√≥n los descompone. Pero esa barrera protectora no existe en la dieta mexicana y Washington lo sabe.

Fabricado principalmente por Bayer (anteriormente Monsanto) y la firma china Syngenta, Bt es un acr√≥nimo anodino de una historia de terror qu√≠mico en miniatura que se replica todos los d√≠as millones de veces en campos de Estados Unidos y Canad√°. Lo que sucede es esto: el c√≥digo gen√©tico de las semillas Bt est√° programado para producir toxinas que atacan las paredes del est√≥mago de las orugas que comen cultivos. Estas toxinas, miembros de la familia de prote√≠nas Cry, perforaron peque√Īos agujeros en el est√≥mago de los insectos, a trav√©s de los cuales se escapa la humedad, provocando que las plagas mueran por deshidrataci√≥n. En este sentido, el Bt es muy eficaz.

Lo que preocupa a M√©xico (y a una lista cada vez m√°s larga de organizaciones de salud y gobiernos de todo el mundo) es la evidencia acumulada de que las toxinas Bt tambi√©n atacan el est√≥mago y el tracto gastrointestinal de insectos, mam√≠feros y posiblemente personas a las que no est√°n dirigidos. En Brasil y Colombia, los investigadores han documentado¬†los impactos observables del Bt en la salud multigeneracional de las avispas¬†. Investigadores de China y Pakist√°n han descubierto que las ara√Īas lobo expuestas al Bt tienen una menor diversidad de bacterias intestinales saludables. Sabemos poco sobre su impacto a largo plazo en los humanos, porque dichos impactos no han sido estudiados formalmente. (Volveremos en breve a explicar por qu√© es as√≠). Pero lo poco que sabemos es preocupante. Entre los 66 art√≠culos revisados por pares citados por M√©xico se encuentra un¬†art√≠culo¬†de 2021 del Instituto de Ciencias de M√©xico que encontr√≥ que las toxinas Bt desencadenan una respuesta inmune en los humanos ‚Äútan potente como la provocada por¬†la toxina del c√≥lera¬†‚ÄĚ. M√©xico reconoce que la investigaci√≥n sobre los impactos en la salud humana es insuficiente para sacar conclusiones firmes. Pero la insistencia del gobierno estadounidense en que los cultivos transg√©nicos son seguros porque han sido plantados y consumidos por animales de granja estadounidenses durante 25 a√Īos no se sostiene. Los animales de granja tienen vidas cortas, no se han estudiado sus efectos y las cantidades de ma√≠z Bt en su alimentaci√≥n no se pueden comparar con los niveles que consumir√≠an los mexicanos si se convirtiera en la forma dominante de ma√≠z.

Las preocupaciones de M√©xico abarcan las toxinas Cry en el interior del ma√≠z Bt as√≠ como los residuos qu√≠micos en el exterior. Adem√°s de producir insecticidas, el ma√≠z Bt est√° dise√Īado para tolerar fumigaciones de glifosato durante todo el a√Īo, el herbicida que la mayor√≠a de la gente conoce como Roundup. La ciencia en torno a este aspecto del decreto de M√©xico lo coloca en un terreno m√°s firme. Su presentaci√≥n cient√≠fica a la secretar√≠a del USMCA cita 74 estudios en¬†humanos¬†y¬†animales¬†que describen los¬†mecanismos¬†por los cuales el herbicida causa, por ejemplo,¬†da√Īo gen√©tico¬†a las c√©lulas madre hematopoy√©ticas en la m√©dula √≥sea humana, lo que puede provocar c√°nceres de la sangre como el linfoma no Hodgkin y la leucemia. . Un¬†estudio¬†a largo plazo¬†en UC Berkeley relacion√≥ el glifosato con da√Īo hep√°tico en hijos de trabajadores agr√≠colas hispanos de tan s√≥lo cuatro a√Īos. Otros estudios revisados ‚Äč‚Äčpor pares han relacionado el glifosato con¬†problemas de desarrollo neurol√≥gico¬†, enfermedades¬†renales ,¬†microbiomas bacterianos¬†debilitados¬†y¬†nacimientos prematuros¬†.

La ciencia que vincula el uso intensivo de glifosato y el linfoma no Hodgkin ha sido lo suficientemente convincente como para convencer a docenas de jueces y jurados en Estados Unidos y Canad√° de otorgar miles de millones de d√≥lares a los 100.000 demandantes que han demandado a Bayer en los √ļltimos a√Īos. En una decisi√≥n que muchos ejecutivos y accionistas ahora lamentan, la compa√Ī√≠a asumi√≥ conscientemente este legado legal cuando pag√≥ 63 mil millones de d√≥lares en efectivo por Monsanto en 2018, una fusi√≥n que¬†la prensa de la industria¬†ha llamado el ‚Äúpeor acuerdo jam√°s realizado‚ÄĚ. Desde que asumi√≥ los activos y pasivos de Monsanto, las acciones de la compa√Ī√≠a se han desplomado en un 60 por ciento sin que se vislumbre el final de sus problemas legales. Los costos de sus pagos actuales y honorarios de abogados se estiman en m√°s de $17 mil millones, y hay m√°s demandas colectivas por glifosato en camino que representan al menos a 40.000 personas.

Pero los accionistas no son las √ļnicas v√≠ctimas de estas demandas. La ciencia presentada por los expertos de los demandantes en el juicio tambi√©n ha torpedeado la credibilidad de la agencia responsable de regular el glifosato. En un caso de 2020 presentado por cuatro grupos de defensa de los trabajadores agr√≠colas, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito reprendi√≥ la ciencia de mala calidad y la l√≥gica inestable detr√°s de la clasificaci√≥n del glifosato por parte de la EPA como ‚Äúno es probable que presente riesgo de c√°ncer‚ÄĚ. La orden judicial destac√≥ c√≥mo la agencia viol√≥ sus pautas de evaluaci√≥n del riesgo de c√°ncer al ignorar a los expertos de su personal y practicar un ‚Äúrazonamiento arbitrario e inconsistente‚ÄĚ al descartar la evidencia que vincula el glifosato con c√°nceres de sangre en humanos y tumores en animales de laboratorio.

En un correo electr√≥nico a¬†The Nation¬†, la agencia desestim√≥ la evaluaci√≥n del Noveno Circuito de su incumplimiento de la ciencia. ‚ÄúLa conclusi√≥n de la EPA de que¬† no es probable que¬†el glifosato¬†¬†sea cancer√≠geno para los humanos es consistente con las [directrices] y se basa en una evaluaci√≥n integral e independiente del peso de la evidencia‚ÄĚ, dijo un portavoz, quien tambi√©n se√Īal√≥ que la agencia ‚Äútiene la intenci√≥n de revisar su investigaci√≥n sobre el c√°ncer‚ÄĚ. evaluaci√≥n para explicar mejor el potencial cancer√≠geno del glifosato y explicar mejor la evaluaci√≥n del c√°ncer de la EPA‚ÄĚ.

C√≥mo se lleg√≥ a esta evaluaci√≥n en primer lugar no es un detalle menor en la disputa comercial entre Estados Unidos y M√©xico. El papel de la captura regulatoria es central en esta historia. Durante d√©cadas, Washington ha dicho a M√©xico y a otros pa√≠ses que deber√≠an confiar en las garant√≠as de las agencias estadounidenses de que los cultivos transg√©nicos y el glifosato son seguros. Durante d√©cadas, M√©xico acept√≥ esas garant√≠as. Pero esos d√≠as han terminado. La refutaci√≥n de M√©xico declara que la informaci√≥n presentada por Estados Unidos y sus organismos reguladores carece de ‚Äúrigor cient√≠fico, est√° desactualizada o [tiene] conflictos de intereses‚ÄĚ.

Con esas palabras, México devolvió el balón a la cancha de Washington. Dos meses después, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos respondió a México con su propia versión de los hechos.

La respuesta de Estados Unidos, publicada en abril, enfrentó un listón más alto. Si bien México necesita justificar su precaución, se espera que Estados Unidos cite datos creíbles que demuestren que el maíz transgénico y el glifosato son seguros cuando se consumen regularmente y en grandes cantidades. Esto iba a ser difícil, dada la ausencia de tales datos. Estos no podrían ser sustituidos por estudios a largo plazo sobre la salud animal, porque tampoco existen.

La disputa entre Estados Unidos y M√©xico pone de relieve la creciente preocupaci√≥n mundial sobre un sistema alimentario dominado por un pu√Īado de empresas biotecnol√≥gicas y qu√≠micas. Aqu√≠, activistas del Conjunto Zool√≥gico para la Liberaci√≥n de la Naturaleza se manifiestan contra el glifosato en Bruselas el 9 de noviembre de 2017. Foto de Emmanuel Duunand/AFP v√≠a Getty Images.

En lugar de esta investigaci√≥n, EE.UU. present√≥ cerca de 300 citas de estudios que en su mayor√≠a abordaban el non sequitur de si dar ma√≠z transg√©nico a los animales afectar√≠a la eficiencia y el rendimiento alimentario. No incluyeron estudios recientes que documenten signos de da√Īo al tracto gastrointestinal de los animales y sus sistemas inmunol√≥gicos, ni muchos estudios recientes. Pr√°cticamente toda la investigaci√≥n citada en la presentaci√≥n de Estados Unidos era anacr√≥nica: completada en las d√©cadas de 1990 y 2000, describ√≠a los impactos de variedades de ma√≠z transg√©nico m√°s antiguas que produc√≠an niveles m√°s bajos de toxinas Bt que el ma√≠z Bt que se vende hoy. Salpicando la extra√Īa bibliograf√≠a estadounidense hay art√≠culos tontos como ‚ÄúEl Norman Borlaug que conoc√≠‚ÄĚ, un art√≠culo que elogia el car√°cter personal del padrino de la Revoluci√≥n Verde y un √≠cono biotecnol√≥gico venerado dentro del establishment agr√≠cola estadounidense.

La torpeza general de la respuesta estadounidense, dicen los observadores, socava dram√°ticamente la posici√≥n estadounidense. ‚ÄúLa superficialidad y el sesgo de la refutaci√≥n estadounidense son vergonzosos‚ÄĚ, dijo Charles Benbrook, ex director de Agricultura de la Academia Nacional de Ciencias que ha estado involucrado en los debates cient√≠ficos sobre la seguridad de los cultivos transg√©nicos desde principios de los a√Īos 1990. ‚ÄúCombina referencias seleccionadas a art√≠culos de cient√≠ficos financiados por la industria, con rechazos juveniles y plagados de errores de art√≠culos serios en destacadas revistas revisadas por pares. Se lee como un documento pol√≠tico, no cient√≠fico‚ÄĚ.

Por qu√© el gobierno de Estados Unidos se avergonzar√≠a con un documento as√≠ no es un misterio en M√©xico. ‚ÄúLa respuesta de Washington refleja la captura corporativa del sistema regulatorio estadounidense‚ÄĚ, dijo Fernando Bejarano, director de la Red de Acci√≥n sobre Plaguicidas y sus Alternativas en M√©xico. ‚ÄúEs lo que sucede cuando tienes un poder corporativo no regulado‚ÄĚ.

Las normas que rigen el¬†desarrollo y la venta de alimentos transg√©nicos datan de principios de los a√Īos 1990, cuando Monsanto se preparaba para llevar al mercado el primer gran cultivo transg√©nico: la soja Roundup Ready. Bajo el lobby de Monsanto, la Administraci√≥n de Alimentos y Medicamentos cre√≥ un proceso de consulta voluntaria para los cultivos transg√©nicos. S√≥lo requiri√≥ que los desarrolladores de tecnolog√≠a proporcionaran a la FDA datos m√≠nimos que mostraran que la composici√≥n nutricional de los cultivos transg√©nicos es ‚Äúsustancialmente equivalente‚ÄĚ a la versi√≥n no modificada y, por lo tanto, segura. Sin requerir investigaciones que puedan se√Īalar da√Īos potenciales, la FDA simplemente cree en las afirmaciones de la industria. Las empresas podr√≠an llevar las nuevas semillas al mercado siempre que prometieran compartir cualquier informaci√≥n nueva que pueda surgir y que sugiera una posible amenaza a la salud p√ļblica. Es poco probable que sorprenda a nadie que ninguna empresa haya entregado jam√°s a la FDA una notificaci√≥n de cambio de opini√≥n cient√≠fica.

M√°s de un cuarto de siglo despu√©s, todav√≠a no se requieren estudios rigurosos en animales ni ensayos en humanos para la biotecnolog√≠a agr√≠cola, como s√≠ los hay para los nuevos productos farmac√©uticos. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha emitido repetidos llamamientos para que se vigilen los problemas de salud posiblemente provocados por los alimentos gen√©ticamente modificados, pero no han sido escuchados. En¬†palabras¬†de la propia FDA¬†, el prop√≥sito del sistema es ‚Äúfacilitar el camino hacia el mercado‚ÄĚ. ¬†

‚ÄúEl sistema regulatorio es una farsa, y Estados Unidos es un salvaje oeste para la biotecnolog√≠a, donde nadie garantiza la seguridad de los productos gen√©ticamente modificados o del glifosato‚ÄĚ, dijo Bill Freese, director cient√≠fico del Centro para la Seguridad Alimentaria, que present√≥ un escrito en nombre de M√©xico. ‚ÄúEst√° dise√Īado para promover los OGM a nivel nacional e internacional, no para proteger la seguridad alimentaria o regular una nueva tecnolog√≠a radical‚ÄĚ.

Una ventana a la gesti√≥n continua de este sistema por parte de la industria se abri√≥ durante una demanda Roundup de 2017 presentada contra Monsanto por cuatro grupos de defensa de los trabajadores agr√≠colas. Como parte del proceso de descubrimiento, Amigos de la Tierra adquiri√≥ transcripciones de altos funcionarios de la EPA que se confabularon con ejecutivos de Monsanto para desacreditar la clasificaci√≥n del glifosato como ‚Äúprobablemente cancer√≠geno‚ÄĚ por parte de la Agencia Internacional para la Investigaci√≥n del C√°ncer de la OMS y para neutralizar un estudio independiente que estaba planificando la Agencia Nacional Institutos de Salud. En una conversaci√≥n de 2015, el subdirector de la EPA, Jess Rowland,¬†se jacta ante un ejecutivo de la empresa¬†: ‚ÄúSi puedo acabar con esto [el estudio sobre glifosato del NIH], deber√≠a recibir una medalla‚ÄĚ.

La oposici√≥n de Estados Unidos al decreto mexicano no tiene nada que ver con el comercio (los agricultores estadounidenses producen menos del 1 por ciento del ma√≠z para consumo humano en M√©xico) y s√≠ con proteger del escrutinio el ‚Äúpaquete tecnol√≥gico‚ÄĚ de cultivos Bt y glifosato.

La influencia de la industria en el Congreso ha mantenido la presi√≥n sobre la FDA, la EPA y el Departamento de Agricultura para que mantengan abierta la puerta regulatoria y garanticen p√ļblicamente la seguridad y los beneficios ambientales de los nuevos cultivos transg√©nicos, a pesar de la creciente evidencia de sus peligros. Un intenso lobby, contribuciones a campa√Īas y puertas giratorias han cimentado culturas institucionales en las que las biotecnolog√≠as agr√≠colas fabricadas en Estados Unidos se entienden como extensiones ben√©volas de la ayuda exterior y la pol√≠tica comercial de Estados Unidos, as√≠ como esenciales para el proyecto de ‚Äúalimentar al mundo‚ÄĚ.

En la versi√≥n m√°s actual de la narrativa de la industria estadounidense, los cultivos gen√©ticamente modificados (junto con los herbicidas y fertilizantes qu√≠micos) son herramientas ‚Äúclim√°ticamente inteligentes‚ÄĚ indispensables en la lucha del siglo XXI contra el hambre y la inseguridad alimentaria en el mundo. Es un discurso poderoso. Pero detr√°s de las palabras de moda hay una estrategia de mensajer√≠a de la industria de la d√©cada de 1970, dise√Īada para aprovechar las ansiedades por la inflaci√≥n y la escasez de alimentos. Con la versi√≥n actualizada difundi√©ndose a gran volumen en Am√©rica Latina y el sur global en general, vale la pena revisar sus or√≠genes. ¬ŅC√≥mo y por qu√©, exactamente, surgieron los cultivos transg√©nicos y su consorte el glifosato?

En los a√Īos 1970, Monsanto era¬†una empresa en crisis. Su rentable racha de cinco a√Īos produciendo el Agente Naranja para el ej√©rcito estadounidense hab√≠a terminado. Su negocio de venta de PCB que causan c√°ncer estaba encallando a medida que la ciencia se pon√≠a al d√≠a con sus impactos devastadores. Una oferta para producir botellas de Coca-Cola fracas√≥ cuando la FDA se dio cuenta de que el pl√°stico propuesto, Lopac, causaba tumores en ratones. Pero el golpe m√°s grande de todos lo asest√≥ una nueva agencia federal llamada EPA. Despu√©s de que sus cient√≠ficos se√Īalaran a los detergentes con fosfato como los culpables de la proliferaci√≥n de algas que estaban arruinando los sistemas de agua en todo el pa√≠s, Monsanto perdi√≥ su pr√≥spero negocio de producci√≥n de fosfatos para el detergente m√°s popular del pa√≠s, All.¬†

La prohibici√≥n de los detergentes con fosfato dej√≥ a Monsanto con una planta minera de roca de fosfato repentinamente a la mitad de su capacidad en Soda Springs, Idaho. En lugar de reducir la producci√≥n, Monsanto orden√≥ a sus cient√≠ficos que inventaran otro compuesto de f√≥sforo vendible: cuanto antes, mejor. En su historia definitiva de Monsanto,¬†Seed Money¬†, Bartow J. Elmore describe c√≥mo un cient√≠fico de la empresa llamado John Franz desarroll√≥ una sustancia qu√≠mica a base de fosfato de amplio espectro que mataba todas las malas hierbas, as√≠ como la mayor√≠a de las plantas, arbustos y √°rboles cercanos. Un ejecutivo llamado Randy Vranes elogi√≥ el herbicida como la ‚Äúsalida estrat√©gica‚ÄĚ de la empresa del negocio de los detergentes. Monsanto nombr√≥ glifosato a su nuevo herbicida y registr√≥ el primer producto formulado como Roundup.

La EPA aprobó el nuevo producto químico en gran medida sobre la base de dos docenas de estudios inválidos y posiblemente fraudulentos realizados por Industrial Bio-Test, Inc., un infame laboratorio contratado que en 1983 fue declarado culpable de falsificar datos sobre hasta 200 productos químicos que datan de a principios de la década de 1970: un fraude institucional que se considera uno de los mayores escándalos científicos de la historia.

Los usos y las ventas de Roundup crecieron de manera constante; en la d√©cada de 1990, era el segundo herbicida m√°s vendido de Monsanto. Pero Monsanto quer√≠a m√°s. En un proyecto de investigaci√≥n conocido internamente como ‚ÄúProyecto Manhattan‚ÄĚ, a los cient√≠ficos de la compa√Ī√≠a se les encomend√≥ la tarea de inventar un segundo huevo de oro: una l√≠nea de c√≥digo gen√©tico que har√≠a que los cultivos fueran resistentes a las fumigaciones excesivas de Roundup durante todo el a√Īo. Si pudieran sobrevivir a fuertes lluvias, escribe Barstow:

[Los agricultores] pod√≠an rociar Roundup, que todav√≠a estaba bajo patente, sobre millones de acres de cultivos en hileras durante la temporada de crecimiento, matando las malezas durante la primavera y el verano sin da√Īar su cosecha. Se trataba de una oportunidad de mercado de proporciones asombrosas.

El proyecto finalmente dio frutos (o m√°s bien, una leguminosa) en 1989. Ese a√Īo, los cient√≠ficos de Monsanto aislaron un gen que podr√≠a hacer que las plantas fueran resistentes a los efectos del glifosato. En 1994, la empresa realiz√≥ pruebas de campo con soja Roundup Ready. El lanzamiento comercial completo se produjo en 1996, seguido del ma√≠z unos a√Īos m√°s tarde.¬†

En los 30 a√Īos transcurridos desde la introducci√≥n de los cultivos transg√©nicos, esta danza de dos productos no ha disminuido. En Estados Unidos, Canad√° y partes de Am√©rica Latina, la cantidad de toxinas por hect√°rea de plantas transg√©nicas aproximadamente se ha duplicado cada d√©cada.

‚ÄúEsta creciente dependencia de pesticidas y toxinas ha diversificado las rutas y niveles de exposici√≥n humana‚ÄĚ, se lee en el informe de Amigos de la Tierra presentado al T-MEC, ‚Äú[lo que lleva] a impactos adversos nuevos y m√°s graves [incluso cuando] el alcance y la idoneidad ‚ÄúEl nivel de investigaci√≥n cient√≠fica y supervisi√≥n regulatoria ha disminuido a ra√≠z de la persistente presi√≥n pol√≠tica por un ‚Äėalivio regulatorio‚Äô‚ÄĚ.

En esencia, la oposici√≥n de Estados Unidos al decreto mexicano no tiene nada que ver con el comercio (los agricultores estadounidenses producen menos del 1 por ciento del ma√≠z para consumo humano en M√©xico) y s√≠ con proteger del escrutinio el ‚Äúpaquete tecnol√≥gico‚ÄĚ de cultivos Bt y glifosato. Pero puede que sea demasiado tarde para eso. El decreto mexicano no es el √ļnico incendio regional que el gobierno estadounidense y la industria biotecnol√≥gica est√°n ansiosos por extinguir. El mes pasado, un tribunal de Filipinas revoc√≥ un permiso de seguridad para la producci√≥n de ‚Äúarroz dorado‚ÄĚ gen√©ticamente modificado y berenjena Bt, citando ‚Äúamenazas potencialmente graves y graves para el bienestar de las personas y el medio ambiente‚ÄĚ. Es significativo que M√©xico y Filipinas sean dos de los ejemplos de la Revoluci√≥n Verde del siglo pasado. Aunque supuestamente son los beneficiarios de ese gran experimento de agricultura industrial dirigido por Estados Unidos, les falta entusiasmo por su secuela.

Durante los pr√≥ximos meses, la disputa entre Estados Unidos y M√©xico probablemente mantendr√° su lugar principal entre las luchas que determinan el futuro del sistema alimentario mundial. El 1 de abril, L√≥pez Obrador reconfirm√≥ el compromiso de M√©xico con la prohibici√≥n del ma√≠z transg√©nico y anunci√≥ planes para acelerar la introducci√≥n de seis biopesticidas que est√° preparando la agencia cient√≠fica nacional para reemplazar el glifosato a escala. En un contexto de apoyo p√ļblico generalizado a estas medidas, es poco probable que incluso un fallo firme contra M√©xico d√© lugar a una revocaci√≥n del decreto.

‚ÄúSi M√©xico pierde, podr√≠a aceptar la penalizaci√≥n pero mantener la pol√≠tica‚ÄĚ, dijo Timothy A. Wise, autor de¬†Eating Tomorrow¬†y asesor principal del Instituto de Pol√≠tica Agr√≠cola y Comercial. ‚ÄúAMLO tambi√©n ha indicado que buscar√≠a audiencias en otras instancias internacionales. Lo que creo que es seguro decir es que M√©xico no tiene intenci√≥n de permitir que el ma√≠z transg√©nico se incluya en sus tortillas‚ÄĚ.

Al momento de publicación, el Departamento de Agricultura de los EE. UU. y la Oficina del Representante Comercial no habían respondido a las preguntas relacionadas con la queja de los EE. UU. ante el T-MEC o las acusaciones de que el gobierno de los EE. UU. no ha estudiado ni monitoreado adecuadamente los impactos del Bt en la salud humana. herbicidas a base de maíz y glifosato.

‚ÄúLa superficialidad y el sesgo de la refutaci√≥n de Estados Unidos son vergonzosos‚ÄĚ.¬†Charles Benbrook, exdirector de la Academia Nacional de Ciencias

Traducci√≥n al espa√Īol de A.Villamar/RMALC 28/05/2024

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